mayo 13, 2010

quietud

Siento la quietud de mi corazón en cada palpitar, como se acelera cuando dejas tu mano reposar en mi ombligo.
Me inunda esa quietud, mientras tumbados en esta alfombra, frente a este ventanal la tormenta de lluvía y aire golpea los cristales, el cielo ruge, se ilumina a cada relámpago.
Tú y yo permanecemos inmóviles.
Tu mano en mi ombligo, dejando que el ritmo de mi respiración dance con ella.
No hay palabras.
El olor a incienso penetra en este mágico momento.
El mundo fuera de aquí se mueve acelerado, sin pausa.
Mientras tú y yo nos fundimos en esta quietud,
dónde no hay espacio, ni tiempo, ni pensamiento,
no hay movimiento...
Es en esta profunda sensación dónde te estoy dando todo lo que soy.
Es ahora, tu mano en mi ombligo, danzando al ritmo de mi respiración, aquí, ahora, me ofreces todo lo que eres.

8 comentarios:

SUSURU dijo...

¡Cuánta sensualidad!!!

Bellísima poética del amor.

besos grandes

JuanMa dijo...

Un momento en que, sin palabras, se comparte.

Un beso fuerte.

Joan Gallardo dijo...

Como tu misma dices no hay palabras para describir esa experiencia. Darlo todo es la única forma de dar, y sólo quien es capaz de darlo todo es también capaz de recibirlo todo.

Me ha encantado alas de vida!!

Un beso enorme.

Ignacio dijo...

Hay sensaciones tan sensibles que sólo quienes las sienten las perciben como son.
Para hacerse una idea, bien me vale tu poema.

Bs.

ximena dijo...

que palabras!
haces que uno misma recuerde ciertos momentos con la forma en que has expresado tal bella situación.
saludos!

Ricardo Baticón dijo...

Hola Alas!

precios poema, como siempre, lleno de sensaciones... y sensibilidades.

Y como siempre... acompañado de una música tranquila y dulce, todo un lujo. Muchas gracias!

Javier dijo...

Inquieta quietud dibujando círculos sobre la desnudez de una piel desnuda que se viste con las caricias de tus palabras.

Besos

alas de vida dijo...

Un cálido abrazo para todos, gracias por vuestras palabras.