octubre 28, 2008


Por fin llegó la lluvía, y aunque mi salud hoy no estaba en su mejor momento para pasear bajo las gotas de agua, no he podido resistir la tentación como cada vez que llueve de vagar por las calles, de mezclarme entre el susurro de mi voz y la banda sonora de la lluvía acariciando mi paragüas, he vagado por las calles como si vagara por mi alma. He recorrido los senderos y sé que aún he de volver a bajar a los infiernos.
No importa, estoy dispuesta a ello, me siento a veces debil, pero fuerte, frágil pero con ganas....
Me volveré a romper tantas y tantas veces...
..Pero siento que aunque los fantasmas de mis miedos a veces crecen, otras siento que sabre crecer con ellos.
He caminado tantas veces sóla en la soledad de las lluvías, y hoy más sóla que nunca he hablado con mi corazón, los tres hemos llorado, el cielo, mi palpitar y yo...Aún así un inmenso gozo a salpicado mis botas.
Cada instante es el mejor momento para mirar hacía dentro y sentir como navegan las sensaciones en lo profundo de tu ser...
sensaciones que no dejarán de vibrar por muy aterradoras que sean las mareas.
Mi paragüas descansa mojado todavía en el paragüero, mi corazón late emocionado en mi pecho....
ALAS DE VIDA


8 comentarios:

Gabiprog dijo...

Hay inclemencias que nos amedrentan, sin embargo a veces, sentir esa lluvia, o ese viento te hace sentir el transito de la vida donde lo importante no son las zancadas si no el no acobardarse por el barro del camino.

Gracias por tu aporte en mi blog.
Un abrazo.

JuanMa dijo...

Claro que esas sensaciones no dejarán nunca de vibrar.

Ese corazón es lo bastante grande, fuerte y bello como para derrotar a todos los miedos.

Besos de corazón (y empapados).

mq dijo...

bona foto
m'agrada
salut!!

alfredo dijo...

He sentido las ganas de acompañarte en ese paseo...
beso de vuelta

Ulysse dijo...

Sin embargo, percibo ese delicado blues de no poder pasear juntos, de no poder compartir sin palabras, solo con la mirada, la emoción de ese palpitar, sincronía.

Porque la marejada deja de ser tembile cuando ves el horizonte, cunado compartes la tabla.

El búho rojo dijo...

Es necesario conocer donde está el dolor para poder aliviarlo.

No dejes que la tristeza empañe un hermoso día de lluvia... por mucho que digan, tenemos más en común con el agua que con el barro.

Un beso

MARIO ALONSO dijo...

Si quieres, te acompaño en tu próximo paseo bajo la lluvia. Compartiremos penas, pensamientos y silencios. Y sonreiremos al final, aliviados, tranquilos. Yo también lo necesito...

alas de vida dijo...

Gracias GABIPROG, así lo creo yo tambien, la metereología tiene mucho que ver con nuestras emociones...un beso.

No sé si este corazón lo conseguirá JUANMA, pero intentarlo lo hará hasta el último aliento, hasta la última gota de lluvía..Un beso.

Gracias MQ y bienvenida, un besito.

Pues la próxima lluvía nos hacemos compañía ALFREDO, nada mejor que un buen paseo bien acompañada bajo las gotas de agua..Un beso.

Tu sensibilidad me llena de gozo ULYSSE, me extremece y me palpita. Miraré el horizonte de vez en cuando para respirar y descansar de las ausencias..Un beso.

Así es BÚHO, somos casi casi como el agua..Un día de lluvía me entusíasma, me llena, me calma, me limpia, me gusta, aunque para ello a veces haya que ir acompañada de alguna melancolía, un beso.

Pocas cosas hacen tan feliz como ver a un compañero de caminos después de haber derramado lágrimas ver como sonrie, como la lluvía, los silencios y las palabras hacen que uno se vacíe de todo lo que hería el alma...Nos vemos en las lluvías MARIO. un beso