diciembre 19, 2010

visión interior

  
Muy a pesar de que sus sueños, no fueron realizados siguió caminando por el sendero que su alma le marcaba. Al fin y al cabo, sabía que la culminación de la vida no estaba en acumular sueños cumplidos o incumplidos.
   Sonreía a la estrella de su alma cada amanecer, cuando los primeros rayos de sol hacían el intento de penetrar a través de la oscuridad que amenazaba con desaparecer para dejar paso al día.
   No deslumbraba en ninguna reunión a las que iba, su sabiduría quedaba por debajo de aquella especie de timidez-humildad -humanidad en las que deseaba convertirse, sin darse cuenta de que aquello en que deseaba ser, ya era.
   Muy a pesar de que caminaba sóla en una ardúa tarea de sanar miles de vidas, sabía que la conexión con todo lo divino no la dejaría perderse por muy perdida que a veces se sintiera.
   Se sumergía a veces, en los más estrangulados llantos por sus tristezas,  pero  la presencia de una fuerza increiblemente amorosa, el abrazo de lo que podríamos llamar su Angel de la Guarda, su Guía o sus Guías, aquellos seres de luz, que desde lo invisible con la vibración del amor se hacían visibles, no a los ojos humanos, pero si al latido de su corazón, la hacía agradecer incluso la lágrima más abrasadora.
   Allí volvía a estar, sóla ante la vida, sóla ante el sendero que tantas veces se había empeñado en abandonar, pero el camino era ella misma, como muchas veces se había repetido a ella y al mundo y ella era infinita.
   Hacía tanto tiempo que le dolía aquella profunda sanación, tanto que a veces hubiese preferido caminar hacía el gran desierto dónde todo se desvanece.
   Nudos en la garganta, puñales en el corazón, manos llenas de energía, dulce vibración, sentimientos, amor, desvanecimiento, todo estaba en ella.
   La conexión es infinita.
**alas de vida**
  

8 comentarios:

JuanMa dijo...

Muchas veces nos llama ese desierto, pero no hay que escuchar esa llamada (siempre queda camino con el que crecer).

Un abrazo de corazón a corazón.

Hari Krishan dijo...

Es cierto que la culminaciión de la vida sólo es vivir........ y también es cierto que aumque a veces nos sintamos solos, nunca lo estamos, esos seres de luz que desde lo invisible hacen vibrar el corazón siempre están.......solo hay que volver al corazón para sentirlos y entonces se deshacen los nudos y sólo queda la dulce vibración del amor.

Un fuerte abrazo

arda dijo...

Sonreir cada mañana a los primeros rayos de sol, eso es sabiduría! Y estoy deacuerdo, el camino nunca se abandona pq el camino es una misma, cuando nos acordamos de esto y conseguimos no olvidarlo ni querer ir hacia el desierto, entonces aparece el brillo de la felicidad, aunque estemos solas y aunque el camino parezca árduo.
Un beso muy grande querida amiga y felices fiestas!

El búho rojo dijo...

La soledad es sólo una sensación íntima... tal vez también la misma vida

Vive pues y disfruta de ello siempre que sea posible

Feliz navidad

Un beso

María Jesús Verdú dijo...

Me emocionó tu visión inerior. Seguro que eres una persona sanadora.

Pasaba a desearte unas felices fiestas en compañía de los tuyos y un próspero Año Nuevo

Rorry_la Charo dijo...

Por tus palabras, seguí el camino, sentí la soledad y la compañía, viví, presentí.
La sorpresa nos espera en cada paso, el aprendizaje tambien. La ilusión, la esperanza nos acompañan, allanando parte del camino.
Vivir es el desafío.
Un abrazo, y mis mejores deseos para el Año que se inicia.

alas de vida dijo...

A veces, querido JUANMA,el desierto es el camino, y una vez lo abrazas, no es tan malo. Un abrazo.

HARI KRISNAN, así es, lo sabemos, pues sentimos eso desde lo más profundo de nuestro corazón, gracias, un gran abrazo.

ARDA, seguro que tus fiestas de navidad han sido muy pero que muy especiales, un abrazo querida niña.

Querido BÚHO, así es amigo, vivir, vivir y vivir...Un abrazo.

Queridísima MARIA JESÚS, creo que tú yo tenemos mucho en común, que nuestros corazones vibran en una secuencia muy especial de amor, un abrazo querida hada.

RRORY, como siempre tus palabras me llegan allí dónde habita mi profundidad, gracias por tu sabiduría. Un abrazo enorme.

M. Jesús Verdú Sacases dijo...

Cada día escucho la canción de tu video. Bello leerte