junio 23, 2011

reconciliación

...Hay una niña que quedó atrapada en un rincón en el interior más escondido de una mujer, le tocó vivir un proceso de mayores y tuvo que crecer demasiado en algunos aspectos para su edad.
   Hoy ya adulta, una parte de la niña que nunca fue niña se siente atrapada entre los senderos luminosos que la llevan de la inocencia a la sospecha y de la risa al dolor.
   Vuelve la emoción de la niña-anciana-mujer, la mezcla de sensaciones, de lo que se pierde, de lo que no se tuvo nunca y de no saber que hacer con esa parte de la niña que nunca fue niña..Que hacer con esa mujer que guarda en si la niña herida, temerosa, juguetona...
   La niña que nunca entendió que sucedia no supo hacer las preguntas y tampoco encajar las no respuestas.
   ....Hoy la mujer mira a la niña, y sabe que no hay palabraas para decir, para explicar...
   La niña, la mujer y la anciana se miran, se abrazan llorando, es un abrazo reconciliador, llevan toda la vida sin mirarse, viendo como cada una de ellas habita en un cuerpo fuera de su edad.
   Hoy se reunen la niña, la mujer joven, la madura y la anciana. Se unifica el mismo SER para contemplar el infinito de su corazón.
   El abrazo perdura por encima de la emoción, saben que son una, que ahora forman parte del mismo tiempo,  que ya no se pueden dar la espalda, que cada una de ellas son una parte la parte de una vida de un mismo SER. Que su corazón ha habitado en la presencia de cada una de ellas.
   No ha sido un encuentro fortuito, ni siquiera planedado, pero ha llenado de estrellas sus cielos apagados....
**alas de vida**

3 comentarios:

Hari Krishan Singh dijo...

Vivir desde la anciana los momentos no comprendidos de la vida de la mujer, vivir desde la mujer los momentos no comprendidos de la vida de la niña y hacerlo con Amor, es sanador. Tus pensamientos son sanadores. Tus sentimientos tambien lo son, y lo son tus escritos. Gracias. Un abrazo

Ricardo Baticón dijo...

Hola post,

precioso post... siempre está bien de vez en cuando mirar en nuestro interior y encontrar el niño-a que fuimos y que siempre llevamos dentro (y que no abandonamos, por mucho que a veces nos empeñemos en ello)

Saludos!

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Hermosa reconciliacióm que hará que esa niña perciba su luz y su fuerza para seguir caminando con confianza y seguridad.

Es excelente sanar a la niña interior y procurarle lo que no tuvo en la infancia