agosto 26, 2012

L'ESTARTIT


El mar, el sol y la arena me han recargado para este nuevo tramo en el camino. El próximo reto se me presenta difícil, me duele el dolor de los que amo, el mío lo puedo respirar, el de los demás es doble dolor.

Ese baño antes de las nueve de la mañana, con tres o cuatro personas en la playa, mi paseo por la orilla casi dos horas las olas acariciando mis pies, mis puntas de cuarzo como ofrenda al mar, mis sentimientos… Mi conexión con lo divino, con ese estar en mi, a solas en mi presencia y  de nuevo, una vez más me he encontrado con ese gran muro de mi timidez, de ese gran muro.

Ya en casa me ha venido a la cabeza un comentario que me hizo una vez uno de esos fugaces clientes, aparentemente locos, y me dijo que a lo largo de mi vida poca gente sería capaz de comprenderme, (a veces me cuesta hasta a mi conmigo misma).

 Los muros de mi timidez son tan sólidos y fuertes que se engordan cuando navego a solas en la inmensidad de la sociedad. Cuando estoy "navegando" me noto, me siento insegura, desprotegida, pero no puedo, de momento, romper por completo ese muro, me dejo vencer a veces por él, es como si engordaran tanto sus paredes que me aprisionara en medio y me cortase hasta la respiración.

Tengo toda una vida para conseguir traspasarlo si no consigo derribarlo.

  Lo que soy es lo que ves, aunque sólo veas un 1% de mi. Da igual si lo que has visto te gusta o no, al fin y al cabo somos espejos, tan claros y despejados, que a veces asusta tanto lo que vemos en el otro que lo rechazamos.

Hay una parte de mi que nunca podre esconder, a demás de mi timidez, ¡bueno, ya son dos partes!.  La otra es esta neurofibromatosis que siempre va conmigo.

 Toda mi vida he pensado que tenía que hacer algo para llegar a los demás, para aprender, para derribar fronteras, para.....etc....etc... Hasta que un buen hombre hace poco me dijo, a lo mejor tú no tienes que hacer nada, a lo mejor somos los demás  los que tenemos que llegar a ti.

Creo que el trayecto es a medias, y creo que en estos días he aprendido o mas bien he afianzado o visto mas claro todavía , (espero no olvidarlo) , es  Que todo es a un 100% por ambas partes, Cuando las cosas van sobre ruedas, o cuando aparecen los baches. Cuando no hay conexión con alguien, cuando no fluyen las relaciones…. Y también cuando  hay esa conexión, y cuando todo fluye….

 Cuando el viento se levanta y el mar se agita todo se ve afectado y todo depende de todo, las rocas se exponen a ser desgastadas por el oleaje, mar, tierra, viento y sol, nubes, luna, lluvia  y rocas, seres, animales y personas, somos parte de una totalidad tan inmensa y tan llena de gracia….

Doy gracias al mar por estos días junto a él. Hoy lo hecho de menos, esas mañanas, esas noches, su melodía divina y el susurro de su voz.

La vida, las personas y las cosas fluyen a través de nosotros, sólo por hoy dejo las riendas de mi destino a mi alma, ella sabe mejor que yo guiarme por los senderos del universo que he de transitar.

Aquí estoy aprendiendo a dejarme guiar por ti al 100%.
alas de vida
 

1 comentario:

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Sí, el alma siempre sabe lo que tiene que hacer.

Todos tenemos muros y debemos tener la paciencia suficiente para derribarlos, sin prisa, en paz.

El tema de la comprensión debería ser recíproca, aunque a veces la comprensión sólo la tiene una de las partes. Así es la vida, paradójica, y a veces sin reglas, aunque siempre prevalen las del karma.

Me alegra de que en el mar te hayas sentido más cerca de ti misma y en interacción con la naturaleza marina.